Melindros i figues arreu
Freud dijo que la contención de los impulsos sexuales proporcionó las energias que necesita una civilizaciónen desarollo. [...] el ropaje es la pieza clave de la máquina. [...] Puede suscitar y contener la sexualidad segun sean las necesidades y la ocasión. Más aún, el ropaje puede dirigir la sexualidad hacia canales productivos y puede modularla a través de diversas formas, algunas de ellas inclusos perversas, según las necesidades. La condición esencial para dirigir la energia erótica hacia finalidades no eróticas consiste en la ocultación genital, y ésta es la razón por la que todo ropaje civilizado, por provocativo o sugerente que sea, exige tal ocultación. [...]
El problema estriba en que las partes genitales no estan dispuestas a reposar ni a ocultarse. Tal como afirma Flügel, aparecen descaradamente en formas simbólicas en aquel mismísimo instrumento ideado para ocultarlas, o sea el ropaje. Lo más peligroso para nuestro futuro, en cuanto conquistadores del cosmos, es que nuestras partes genitales se manifiestan persistentemente en la tecnología que estamos forjando para dicha conquista. Desde luego, nuestro titánico armamento es casi puramente fálico. Muchos de nuestros objetos de lujo, desde los sillones a los coches caros, son fantasticas representaciones de la vagina. Los símiles corporales son mucho más. Nuetras fábricas crecientemente automatizadas son metáforas del cuerpo humano, devorando la tierra y soltando el excremento de los productos de consumo. Tal como MchLuhan indica, nuestros sistemas electrónicos y de telecomunicaciones equivalen a un global sistema nervioso situado al exterior. ¿Y donde estan las partes genitales femeninas? Son menos visbibles debido, quizá, a que están más ocultadas. Pero en todas las industrias de servicios, en las relaciones públicas, en el teatro y otras diversiones, en las organizaciones de sanidad y de finanzas, se huele un cierto aroma a ellas. En todos los lugares en que la gente es cortejada o seducida con promesas de deleites, de prosperidad o auxilio, hay una sobra del delantal de Eva. Sin embargo, nuestro peligro se encuentra en los sustitutos del falo, en los grandes cohetes erectos, con sus interiores y cósmicos orgasmos. El delantal de ocultación, lejos de domar al pene ha dado lugar a una monstruosa deformación de su función en el mundo natural. Es posible (dicho sea con permiso de Freud) que si hubiéramos podido desarrolar una cultura tecnologica sin ocultación genital, esta cultura tendria un perfil muy diferente e infinitamente menos peligroso.
Paul Ableman, Anatomia de la desnudez, traduït per ABV. Planeta 1982
Fascinant dissertació freudiana… Un dia penjaré una altra cita, amb certa relació amb el meu treball de recerca que parla de com els humans estem recreant una versió a escala planetària del nostre propi cos. Jo ho anomeno determinisme de la matèria.

Uf si! Dintre de l’arquologia hauries de veure quines interpretacions es donen a les pintures rupestres del Paleolític Superior! Segons una corrent teòrica son una mena de kamasutra prehistòric!